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Niños en el coche

Psicología infantil

Empiezan las vacaciones… ya se acerca la vuelta

Edita: David Martinez Lleida 22/jul/2016

Cuando se acaba el curso escolar y comienzan las vacaciones, la adaptación al cambio es muy sencilla y rápida, ya que implica dejar de lado todo lo que hemos estado haciendo durante el año para pasar a disfrutar del verano. ¿Y si también nos preparáramos para encajar lo mejor posible el cambio a la inversa, el de empezar el nuevo curso?

Tenemos todo agosto y parte de septiembre por delante y una situación cercana que se da año tras año más o menos de la misma manera. Cambiar el calendario no es posible, sin embargo modificar la forma de proceder sí está a nuestro alcance. Si me lo permitís, -como en el mes de agosto no se enviará este Boletín Avantmèdic- aunque pueda parecer demasiado temprano, aprovecho la oportunidad para haceros llegar una pequeña pincelada optimista acerca de cómo enfocar la vuelta en la escuela.

El mes de septiembre es un mes “extraño” para muchas familias. La mayoría de los padres ya trabajan y los niños continúan sus vacaciones. Durante estos quince días muchas familias intentan hacer “malabares” para que otros familiares puedan cuidar de sus hijos. Compaginar el horario laboral de los padres con el final de las vacaciones de los niños puede conllevar cierto estrés en la vida familiar. A menudo los padres hacen comentarios del tipo: -qué horror volver al trabajo…, -qué pereza … Pues bien, debemos saber que este tipo de mensajes conlleva que, en ocasiones, los niños asocien el hecho de volver a la escuela con un sentimiento negativo o de rechazo. No olvidemos que los niños absorben como esponjas muchas de las cosas que decimos o hacemos los adultos y lo trasladan en paralelo a su “pequeño y gran mundo”.

Compaginar el horario laboral de los padres con el final de las vacaciones de los niños puede conllevar cierto estrés en la vida familiar

Todos conocemos la existencia del síndrome post-vacacional, referido normalmente a los adultos, pero esta situación también existe en los niños. En este caso, se puede manifestar en forma de tristeza, irritabilidad, insomnio, problemas digestivos… síntomas asociados a la vuelta al nuevo curso escolar, horarios y rutinas; que aunque suele durar un período corto de tiempo, hay que estar alerta.

Por lo tanto, para favorecer que la vuelta sea lo más sencilla posible es conveniente iniciar la adaptación unos días antes de que empiece el curso escolar. Hacerlo progresivamente y con optimismo es el primer paso.

A continuación comparto con vosotros una serie de consejos prácticos para lograrlo:

  • 1 El cambio no debe ser drástico.
  • 2 Empezaremos por hacerles ir a dormir más pronto y levantarse a una hora concreta aunque no sea la misma de cuando comienza la escuela. De esta manera evitamos las mañanas eternas y malhumoradas porque no hay manera de que nuestros hijos salgan de la cama, pareciendo que no pueden ni con su alma…
  • 3 Si no se ha hecho durante el verano, repasar -por ejemplo: dos semanas antes- algunas de las actividades académicas del curso anterior para que se vayan adquiriendo los hábitos. No pasar del no hacer nada a tener que hacerlo todo.
  • 4 Planificar, en cuanto se pueda, los nuevos horarios de estudio, ocio y actividades extraescolares. Muchas veces si esta planificación se plasma de forma visual (calendario, horario colgado en un corcho…) funciona mejor. Hacer partícipes a los niños, que también puedan decidir en la medida de lo posible. Esta implicación hará que se sientan importantes, lo que puede repercutir en un mayor compromiso por su parte, ya que lo vivirán como algo en lo que ellos también han decidido y que no viene impuesto únicamente por los padres.
  • 5 Introducir algo nuevo y positivo en la habitación. Algún cambio que implique el mensaje que nuestros se han hecho más grandes. Una nueva luz para la mesa de estudio, un corcho colgado en la pared, una estantería, etc. pueden ser ejemplos de incentivos positivos.
  • 6 Contar con el material escolar con tiempo. Adquirirlo todo en un día puede implicar transmitir ansiedad y estrés. Es muy bueno hacerlo de forma dosificada y planificada: un día comprar libros, el otro la mochila, otro el estuche y los lápices… De esta manera no sólo conseguimos más tranquilidad, sino que también podemos transmitir el valor de saber mirar y luego escoger. Es decir: no precipitarse; cuántas veces no nos hemos encontrado con esta situación: -Me gustaba más la otra mochila, ahora esta no la quiero…
  • 7 Fomentar la comunicación entre padres e hijos y saber gestionar y educar las emociones. A menudo algunos niños manifiestan malestar, llantos, rabietas durante los primeros días del curso. Escuchar sin ceder implica tiempo para atender las necesidades del niño en ese momento. Transmitir que estamos a su lado, que se le escucha a pesar de saber que, en ocasiones, lo que desea el niño es no tener que ir a la escuela, pero manifestando con seguridad que lo que pide no es negociable. La utilización de mensajes positivos como que volverá a ver a tus amigos, hacer referencia al material nuevo, que podrá explicar las vacaciones a los compañeros, volver a hacer esa actividad extraescolar que tanto le gusta, entre otros, puede ser de gran ayuda.
  • 8 Organizar un encuentro previo con los amigos. Si por el motivo que sea los niños no se ha visto con los compañeros de clase durante todo el verano, programar unos encuentros antes de comenzar las clases puede contribuir a hacer piña entre ellos en el primer día del nuevo curso.

Por lo tanto, el secreto que puede ayudar a afrontar una vuelta al “cole” de manera positiva e ilusionante, no es aplicar una fórmula complicadísima e inalcanzable. Todo se basa en dedicar un poco de tiempo a programar progresivamente, con optimismo, voluntad, paciencia y mucho cariño la próxima vuelta “al trabajo”.

Feliz verano, buenas vacaciones, y mejor regreso a la escuela!

Cristina Soler PratsCristina Soler Prats
Psicóloga

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