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Niña bajo paraguas con lluvia

Medicina interna

Las enfermedades autoinmunes. Alerta roja, error en el sistema de protección!

Edita: David Martinez Lleida 08/nov/2016

Vivir con una enfermedad crónica es bastante difícil, pero vivir con una enfermedad autoinmune puede serlo aún más, ya que es el propio organismo el que fabrica anticuerpos contra él mismo.

Todavía mal entendidas por los profesionales médicos y por el público en general, las enfermedades autoinmunes se caracterizan por síntomas inespecíficos que puede hacer que el diagnóstico sea difícil y se retrase. Los tratamientos varían enormemente entre unas y otras, y en algunos casos se basan, exclusivamente, en un cambio de hábitos.

Se desconocen las causas que provocan esta reacción anormal; en función de los síntomas que se produzcan y de los anticuerpos que se generen existen varias enfermedades con este nexo común.

A continuación enumero ocho pistas para que podáis conocer algo más sobre ellas:

1. Las enfermedades autoinmunes se caracterizan por que el cuerpo de una persona lucha contra sí mismo.

Todos tenemos un sistema inmunológico, compuesto por las células y órganos que combaten los gérmenes y otros agentes extraños. En una persona sana, el cuerpo diferencia de inmediato las células que son propias y, por tanto, seguras, de las células que son extrañas y que necesita combatir.

En las personas con una enfermedad autoinmune, el sistema inmune está alterado de forma que hace que se ataquen las células normales. Como consecuencia se produce un ataque equivocado contra el propio cuerpo.

2. Hay más de 80 tipos de enfermedades autoinmunes.

Una pequeña muestra de estas enfermedades incluye la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn, la esclerodermia, el síndrome de Guillain-Barré, la dermatomiosistis, la psoriasis y la artritis reumatoide.

3. Las enfermedades autoinmunes son relativamente comunes.

Salvo la artritis reumatoide y la tiroiditis autoinmune, son raras cuando se estudian de forma individual. Pero, en su conjunto, afectan al 5 % de la población de los países occidentales.

La Asociación Americana de Enfermedades Autoinmunes (AARDA) estima que el número de afectados puede estar cerca de 50 millones.

Algunas enfermedades autoinmunes, por otro lado, puede ser extremadamente raras. Por ejemplo, la vasculitis que podría afectar únicamente a unas 200.000 personas

4. Puede existir una predisposición genética.

Hay pruebas que sugieren que los miembros de una misma familia son más propensos a desarrollar determinadas enfermedades de este grupo, aunque no se ha demostrado que exista un gen responsable de la aparición de estas enfermedades.

Es probable que los factores ambientales e incluso algunas infecciones desempeñen un papel en el inicio de la enfermedad en una persona con cierta predisposición genética.

5. Las enfermedades autoinmunes no son alergias.

Los síntomas de este grupo de enfermedades se confunden, a veces, con las reacciones alérgicas. Y si bien hay cierta evidencia que vincula a una predisposición genética para ambas e incluso se sugiere que las alergias pueden desencadenar enfermedades autoinmunes, ambos procesos son completamente diferentes.

La enfermedad celíaca es un claro ejemplo. Una persona con una alergia al trigo y otra con enfermedad celíaca son tan similares que se tratan de forma muy parecida: se debe eliminar el gluten de la dieta. Pero el cuerpo de una persona con una alergia al trigo no se ataca a sí mismo. El que tiene alergia pero no celiaquía no tiene el mismo riesgo de daño intestinal, de deficiencias nutricionales y de otros riesgos asociados a la enfermedad celíaca.

6. Se puede tardar años en diagnosticarlas.

Dado que las enfermedades autoinmunes afectan a diversas partes del cuerpo y los síntomas pueden aparecer y desaparecer, a veces cuesta reconocerlas, incluso para los médicos expertos, y, por lo tanto, tratarlas adecuadamente. En la mayoría de los casos no hay una sola prueba que se pueda solicitar para confirmar un diagnóstico; en ocasiones, las pruebas sugieren un diagnóstico y permiten descartar otros.

A menudo, una persona que acaba con el diagnóstico de enfermedad autoinmune, ha estado oyendo que sus síntomas son debidos al estrés, años antes de confirmar su enfermedad.

7. Pueden ser sistémicas u órgano-específicas.

Los anticuerpos que se fabrican pueden ir dirigidos contra un único órgano (enfermedades autoinmunes órgano-específicas) o bien dirigirse sin especificidad por ninguno en concreto, pero con afectación potencial de todo el organismo (enfermedades autoinmunes sistémicas).

Así, dentro de las primeras, encontramos enfermedades como la hepatitis autoinmune (afectación hepática), la tiroiditis autoinmune (afectación tiroidea) o la cirrosis biliar primaria (afectación de la vía biliar).

La enfermedad autoinmune sistémica por excelencia y más popular es el lupus eritematoso sistémico, pero existen otras, como la esclerodermia, el síndrome de Sjögren, las vasculitis o las miopatías inflamatorias que comparten ambas características de etiología autoinmune y afectación potencial de todo el organismo.

8. El síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia no son enfermedades autoinmunes.

Ambas se clasifican, con frecuencia, como tales, debido a que comparten muchos síntomas con las enfermedades autoinmunes, pero, en realidad, no son enfermedades del tipo que nos ocupa.

A veces, la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica puede ser poco comprendidas por los médicos. Sin embargo, ambos procesos pueden asociarse a otras enfermedades autoinmunes.

Deseo haber aportado un poquito de luz a vuestro interés acerca de estas enfermedades. Y como siempre, un consejo: ante cualquier indicio o sospecha, no dudéis en acudir al médico especialista que pueda ayudar a vuestra tranquilidad y enfocar cómo mejorar vuestra calidad de vida y bienestar.

Dra. Olga Araújo Loperena

Dra. Olga Araújo Loperena
Médico internista

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