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Cuidado de los pies

Biomecánica de la Marcha, Podología

Pies sanos y cuidados los 365 días del año

Edita: Avantmèdic Lleida 25/ene/2019

Los pies son una de las partes más importantes del cuerpo, y a la vez una de las más olvidadas. Al igual que acudimos al oculista para graduarnos la vista, también debemos visitar al podólogo para mantener una buena salud de los pies y de la pisada.

Nuestros pies, además de soportar nuestro peso en cada pisada,  realizan de media al año  3 millones de pasos (unos 10.000 cada día); dato que nos  demuestra su importancia. Pero… ¿tratamos a nuestros pies de manera correcta?

En este artículo contamos las 9 claves para tenerlos sanos y bien cuidados los 365 días del año.

HÁBITOS E HIGIENE

1. Hidratar la piel de los pies todas las noches con cremas específicas. En una piel hidratada, que es mucho más elástica, es difícil que aparezcan grietas o descamaciones, lo cual minimiza las posibilidades de infección por microorganismos. Aprovechar el momento antes de ir a domir para masajearlos, relajará su musculatura y mejorará nuestra circulacón sanguínea. Descartar el uso de callicidas para solucionar callosidades o durezas, ya que pueden producir quemaduras en la piel.

2. Lavarlos a diario y sécarlos bien, sobre todo entre los dedos. Este pequeño gesto ayudará a evitar infecciones causadas por hongos.

3. Cortar las uñas de forma recta y límarlas. De esta manera evitaremos en gran medida que aparezcan las dolorosas uñas encarnadas.

4. Caminar con los pies descalzos en casa. Practicar este saludable hábito unos minutos cada día tiene ventajas como liberar estrés, estimular la musculatura y mejorar la circulación sanguínea, entre otros.

CALCETINES Y CALZADO

5. Apostar por calcetines de tejidos naturales como el algodón. Las fibras sintéticas no permiten una correcta transpiración del pie, favoreciendo así  la sudoración. Si los pies sudan mucho, es recomendable cambiarse los calcetines más de una vez al día.

6. Elegir  el calzado adecuado. Éste debe ser flexible y a corde a la época del año, tener un contrafuerte semirrígido en el talón y estar sujeto al tobillo. Además han de estar fabricados con materiales transpirables.

Debemos olvidarnos de las suelas planas y puntas estrechas. Las hormas estrechas o puntas afiladas pueden provocar la aparición de juanetes.

En relación al tacón, su altura no debería superar los 3-4 centímetros. El pie de un adulto soporta el peso de todo el cuerpo distribuyéndolo entre la parte delantera y el talón, y es precisamente este último el que soporta la carga principal. Cuanto mayor sea la altura del tacón más peso pasará a la parte delantera. La metatarsalgia y la fascitis plantar, son unos de los posibles problemas que acarrea el abuso de tacones.

Cuando tengamos que comprar zapatos, es mejor que sea por la tarde, ya que los pies están más dilatados. Además, si utilizamos plantillas personalizadas, tenemos que recordar que el zapato tiene que adaptarse a ella y no al revés.

PRACTICAR DEPORTE, MOVERSE

7. Disfrutar de nuestro deporte favorito. Si practicamos deporte o alguna actividad, el calzado debe ser adecuado a la disciplina deportiva, atendiendo a nuestra talla,  peso, superficie de juego y técnica.

O, caminar al menos media hora al día. El pie tiene una función muy importante en nuestro sistema circulatorio. La sangre llega con facilidad hasta nuestros pies ya que “va de bajada” y es ayudada por la gravedad. Para que esa sangre retorne hasta el corazón es necesario que se activen una serie de bombas de retorno venoso. La primera de esas “bombas de retorno venoso” está situada en la planta de nuestros pies (llamada la suela venosa de Lejars). Por eso, practicar deporte o caminar nos ayudará en nuestra salud en general.

PREVENIR

8. Proteger los pies en espacios públicos. Caminar descalzo en zonas comunes es un error que provoca contagios de una forma muy fácil y rápido con el simple contacto (hongos, papilomas y cualquier infección). En instalaciones deportivas como gimnasios, vestuarios o piscinas el uso de chanclas puede evitar muchos problemas.

9. Ir al podólogo al menos una vez al año, para conocer si nuestra pisada es correcta o si necesitamos ejercicios o un tratamiento con plantillas personalizadas. No esperar a tener dolores o molestias en los pies, ya que una mala pisada puede generar problemas de espalda, rodilla o tobillo. Detectando patologías a tiempo (sobre todo en etapas de la niñez), pueden evitarse de mayores a largo plazo.

Adelante!

 

Área de Salut del Pie y Biomecánica de la Marcha

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