Pediatria

El Sol y los mosquitos. Menudo par!!!

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Cuando llega el tiempo de verano aligeramos nuestra indumentaria y disfrutamos de poder estar más ratos al aire libre. De alguna manera el cuerpo queda expuesto a elementos de la naturaleza que, si bien son imprescindibles para su equilibrio y para la vida, pueden suponer un peligro para nuestra piel y aún más para la de los más pequeños.

A pesar de que el Sol es considerado fuente de salud, también es verdad que puede incidir de forma grave en nuestra piel, llegando a provocar su envejecimiento prematuro o produciéndole quemaduras cutáneas que, en el transcurso del tiempo, pueden derivar en problemas más serios.

La piel de los niños es la que más atención necesita, ya que les encanta jugar al Sol y pasan mucho más tiempo al aire libre. Para aprovechar los beneficios del Sol, sin sufrir sus perjuicios, lo mejor es empezar con pequeñas exposiciones solares, evitando la franja del día que va de las 12:00 a 18:00 horas. Durante este espacio de tiempo debemos intentar que los niños estén el máximo de tiempo a la sombra, y utilizar una crema con factor de protección 30 como mínimo, que sea resistente al agua.

Para aprovechar los beneficios del Sol hay que empezar con pequeñas exposiciones solares y evitar la franja del día que va de las 12:00 a 18:00 horas

Debido a la inmadurez de las funciones cutáneas en la infancia, la piel del niño tiene unas características especiales que la hacen más vulnerable al Sol que la del adulto. La protección solar intensiva, por lo tanto, es indispensable en los niños. A demás, si estos son menores de un año, aunque lleven protección en la piel, está totalmente desaconsejada la exposición directa al Sol.

No debemos olvidar que las cremas solares, para que tengan el efecto protector deseado, debemos aplicarlas en casa, 30 minutos antes de la exposición solar. Y tener en cuenta que cada dos o tres horas, habrá que volverlas a aplicar. Junto con estos productos es muy adecuado utilizar gorra y camiseta ya sean de tejidos de fibras naturales o sintéticas específicas para esta función protectora.

...y los mosquitos

En verano, además de las vacaciones, llegan también los mosquitos. Por eso es importante saber que podemos hacer para ahuyentarlos, y también qué hacer si pican a nuestros hijos.

Lo ideal es conseguir mantener alejados de nosotros a estos insectos y para ello un método bastante eficaz, además de económico, es instalar mosquiteras -que tengan un poro igual o menor a 1,2mm x 1,2mm- en las ventanas y también, a modo de carpa, alrededor de las camas de los pequeños.

Según la edad del niño podemos aplicar repelentes de insectos cutáneos. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado y saber que: no se puede poner productos que contengan DEET a pequeños que sean menores de 6 meses, y si ya los han cumplido pero aún no llegan a los dos años, sólo se les puede aplicar una vez al día. Eso sí, podemos utilizar con seguridad estos repelentes si los niños ya han cumplido los dos años. Para conseguir la máxima eficacia debemos tener en cuenta el tiempo de duración de la protección, y saber que el sudor puede reducir sus efectos.

Los envases de estos productos nunca deben estar al alcance de los niños ni debemos permitir que se los apliquen ellos mismos. Antes de utilizarlos, tenemos que leer bien toda la etiqueta, ya que allí se indica el método correcto de uso y las precauciones que se deben tomar con los más pequeños, como no utilizar pesticidas cerca de los ojos, la boca, las orejas o lavarse las manos después de su aplicación.

Los repelentes para la ropa son un sistema muy eficaz. La Permetrina es el método más efectivo de todos. Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que este producto es más tóxico para la piel que los insecticidas, por eso sólo se debe aplicar en la ropa, objetos o mosquiteras.

Otro detalle a tener en cuenta es el tratamiento de las fuentes de agua estancada que pueda haber en la casa, para que los mosquitos no se multipliquen, ya que éstos necesitan el agua para reproducirse.

Aunque sigamos todas estas medidas, es posible que, alguna vez, nuestros hijos se vean afectados por una picadura de mosquito. Si se da el caso, la mejor forma de proceder para aliviarlas y curarlas es la siguiente:

  • 1Limpiar la picadura con agua y jabón
  • 2Aplicar sobre la picadura crema de calamina o de hidrocortisona para calmar el picor
  • 3Poner sobre la picadura una bolsa de hielo
  • 4Podemos administrar algún antihistamínico para reducir la inflamación y la picazón
  • 5Si con esta actuación, la picadura no se va curando, habrá que consultar al pediatra

Seguro que si prestamos un poco de atención y tomamos estas pequeñas medidas ante los peligros del Sol y de las molestosas picaduras de mosquitos, nuestros pequeños disfrutarán mejor del verano y nosotros los adultos, aún más.

Buen verano y felices vacaciones familia!

Dra Maria Jose Agusti MinguellDra. Mª José Agustí Minguell Pediatra



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