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La dermatitis atópica

Dermatología, Pediatria

La dermatitis atópica

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Puede llegar a causar molestias que, incluso, pueden despertar a los niños por la noche y su síntoma principal es el picor.

La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel, crónica y recidivante que se mantiene en bastantes casos durante toda la infancia y que se inicia durante el primer año de vida.

El principal síntoma es el prurito (picor), que hace que el niño esté irritable tanto de día como de noche, llegando incluso a despertarlo en casos severos.

La lesión fundamental es el eczema, definiendo éste como una mancha roja mal definida, normalmente redonda o con esta forma, fundamentalmente seca, rasposa y “que se palpa más que se ve”. Inevitablemente, con el tiempo aparecen lesiones de rascado debidas al prurito intenso.

Puede que exista una historia familiar de atopia, con asma, rinitis, alergias, etc. Además hay una asociación con el hecho de que, en el futuro, en el niño también puedan presentarse estos síntomas.

En el caso de que aparezca durante el primer año de vida, la dermatitis atópica se presenta en la cara (mejillas, mentón, cuero cabelludo...) o zonas de extensión (muslos, zona superior de brazos...), mientras que con el tiempo, las localizaciones van variando de manera que en niños mayores se presenta esencialmente en los pliegues de flexión (parte interna de codos y rodillas).

Es importante entender que esta enfermedad presenta un curso intermitente en el cual hay épocas mejores que otras (por ejemplo, la dermatitis atópica mejora en verano y empeora en invierno), y que en la mayoría de casos se cura con el tiempo.

Recomendaciones:

  • Tener la piel siempre muy hidratada con cremas que tengan un alto nivel de grasa.
  • Utilizar ropa de algodón o lino y evitar la lana y los tejidos sintéticos.
  • Mantener una buena higiene. Es mejor una ducha, por un corto periodo de tiempo, con jabones suaves y sin frotar con la esponja ni con la toalla.
  • Mantener un ambiente fresco y evitar el calor excesivo, evitando también los cambios bruscos de temperatura.

Tratamiento farmacológico:

  • Realizar una hidratación abundante tanto con cremas como de forma general vía oral.
  • En caso de brote con picor se aconsejan los corticoides tópicos, empezando con los de baja potencia e intentando usarlos el mínimo de días posibles.
  • En caso de sobreinfección se deberían utilizar antibióticos tópicos.
  • Si existe un fuerte picor se aconsejan los antihistamínicos-sedantes. De esta forma evitaremos el rascado y como consecuencia, la sobreinfección.

Dr. Joan Josep Berenguer Queraltó

Dr. Joan Josep Berenguer Queraltó Pediatra



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