Medicina natural

Los trastornos primaverales y las terapias naturales

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Relacionamos la primavera con disfrutar del aire libre, del sol, del clima cálido... Sin embargo, para un gran número de personas la primavera conlleva una respuesta de su sistema inmune, ocasionándoles trastornos de salud no deseables que en muchos casos suelen ser crónicos, pues se repiten cada año.

Nuestro cuerpo funciona en estrecha relación con lo que ocurre en la naturaleza, y así como cambian el clima y el entorno con las estaciones del año, también lo hacen las condiciones de nuestro organismo. La conducta del cuerpo responde a esos cambios de manera individual, concentrando o reduciendo la actividad de nuestros meridianos energéticos.

En primavera, el campo magnético de la Tierra gira 90 grados hacia el Sol, adquiriendo una forma de embudo en la que el Sol vierte su energía sobre la Tierra. Este enérgico estímulo del Sol hace que la Tierra tenga la fuerza suficiente para acompañar el germinar de las semillas, el crecimiento y florecimiento de plantas y árboles.

Este mismo estímulo actúa también en nuestro cuerpo; nuestros meridianos de Hígado y Vesícula Biliar reciben una mayor energía, la cual activa la creatividad, el renacimiento, la vida. Pero si a este estímulo le sumamos el estrés, la ansiedad, las alteraciones emocionales, una alimentación cargada de toxinas, etc, el organismo responde de manera desmesurada apareciendo síntomas como el cansancio, la fatiga, la somnolencia, trastornos del apetito, agotamiento físico y mental, depresión, desanimo, apatía, alergias, tono vital bajo, ausencia de interés sexual, por citar algunos entre los más frecuentes.

¿A quién afectan estos síntomas?

Pueden presentarse en cualquier persona y a cualquier edad, no hay un patrón definido. Tanto pueden afectar a estudiantes y escolares que tienen tensión acumulada por su esfuerzo mental y que deben hacer aún un último esfuerzo para terminar el año escolar; como a personas que tienen la sensación de no poder llegar a todo, ya sea por cargas de trabajo dentro y/o fuera de casa, como aquellas que por circunstancias personales, familiares, emocionales aumenta su estrés y ansiedad.

¿Cómo mejorar la calidad de vida?

En primer lugar, es muy importante que un especialista valore en cada caso el tratamiento más indicado, ya que puede ser necesario algún tipo de suplemento como la aportación adicional de vitaminas y minerales, acompañadas de homeopatía, sobretodo, cuando los síntomas son severos y recurrentes.

Es también imprescindible llevar una dieta sana y equilibrada, rica en minerales y vitaminas, así como evitar alimentos que dificulten la función hepática -función del hígado que consiste almacenar la sangre, mantenerla limpia y distribuirla a todo el organismo-. Métodos como agua tibia con unas gotas de limón en ayunas, infusiones de boldo con alcachofa, o de cardo mariano, entre otras, mejoran significativamente esta función tan fundamental para nuestra salud.

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Sra. Katia Geebelen

Sra. Katia Geebelen Homeópata



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