Odontología, Pediatria

Una patología de origen desconocido «La hipomineralización incisivo-molar»

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Afecta a los dientes de los niños mediante manchas que en ocasiones pueden conducir a la desintegración del esmalte.

La hipomineralización incisivo-molar (MIH) es una patología de origen desconocido que afecta exclusivamente a los primeros molares permanentes y, en ocasiones, aparece en combinación con los incisivos. En ella se ve afectada la mineralización de estos dientes, con la aparición de manchas blanco-opaco-amarillo-marrón que en ocasiones conducen a la desintegración progresiva del esmalte.

Actualmente los datos sobre la prevalencia de MIH, oscilan entre 2’8% y un 25%, pero el hecho es que por el momento, esta situación se da con relativa frecuencia y conlleva serios problemas para los niños afectados y sus familias por las consecuencias de dolor, destrucción, afectación de la función y la estética y dificultad de tratamiento. Es por eso que existe una preocupación creciente por esta entidad, especialmente en Europa, donde se tiene la impresión de que esta afectación puede ir en aumento.

El manejo clínico es complicado debido:

  • Sensibilidad: los niños afectos suelen presentar sensibilidad desde ligera a muy intensa a estímulos térmicos y mecánicos, aún cuando no hay perdida de esmalte. En ocasiones incluso el cepillado dental provoca un dolor intenso y la evitación conduce a una acumulación de placa bacteriana que, sobre todo cuando hay rotura posteruptiva del esmalte, favorece la aparición de caries.
  • Analgesia difícil: La dificultad para conseguir una anestesia correcta para el tratamiento invasivo se ha justificado recientemente en la presencia de inflamación pulpar y acumulación de células inmunes aún en ausencia de caries. Puede verse mejorada con una premedicación analgésica con AINES.
  • Problemas de conducta: la sensibilidad extrema hace que estos niños a veces durante una simple exploración bucal experimenten un dolor agudo porque el profesional sopla con la jeringa de aire sobre el molar o presiona con el explorador para comprobar la dureza del tejido afectado. En ocasiones se trata de niños a los que se les ha intentado varias veces obturar un molar sin conseguir anestesiarlo y han generado un rechazo hacia todo el ambiente odontológico.
  • Progresión muy rápida de la caries: los molares afectados de MIH suman el riesgo general de caries, factores de riesgo local porque debido a la sensibilidad, la higiene y autolimpieza están comprometidas. Por otra parte, si se produce una caries la alteración en la mineralización favorece su progresión de una forma muy rápida.

Cuando sea posible debe instaurarse un tratamiento preventivo temprano:

  • Identificación del niño de riesgo.
  • Diagnóstico temprano.
  • Remineralización y desensibilización, con aplicación profesional de flúor mensual o trimestral según el riesgo y utilización a diario de colutorios y productos con caseína fosfopéptida y fosfato de calcio amorfo (Recaldent®), que aportan iones de calcio y fosfato para favorecer la remineralización.
  • Prevención de caries y de roturas posteruptivas, instaurando cuanto antes una buena higiene a diario, reduciendo el potencial cariogénico y acidogénico de la dieta y sellando fisuras y zonas retentivas lo antes posible, siempre que se pueda hacer con efectividad. Si la sensibilidad es importante se deben recomendar cepillos suaves y dentífricos desensibilizantes.

Cuando el tratamiento preventivo no puede ser llevado a cabo por la extensión o severidad del defecto, el profesional se enfrenta directamente con el dilema de extraer o conservar. Entre las opciones restauradoras se deben barajar la amalgama, el composite, el ionómero de vidrio, y la corona completa o parcial. Cabe destacar que tanto en lesiones moderadas, como sobre todo en severas, hay que advertir a los padres de la posible necesidad de tratamiento protésico a largo plazo.

Dra. Maria Caballero VillarteDra. Maria Caballero Villarte Odontóloga



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