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Obesidad báscula

Endocrinología, Nutrición y dietética

La obesidad y sus consecuencias. No hay que distraerse!

Edita: David Martinez Lleida 25/ene/2016

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Grupo Internacional de Trabajo en Obesidad (IOTF) definen la obesidad como la epidemia del siglo XXI, por las dimensiones que ha adquirido a lo largo de las últimas décadas, así como por su influencia en la mortalidad, la calidad de vida y el gasto sanitario. Cada vez es más evidente el impacto que la obesidad tiene en el acabar sufriendo determinadas enfermedades tipo: cardiovasculares, diabetes tipo 2, artrosis, algunas enfermedades psicológicas e, incluso, determinados tipos de cáncer.

Desde 1980 la obesidad ha aumentado en más del doble en todo el mundo. En el año 2014 más de 1.900 millones de personas de más de 18 años tenían sobrepeso, y de éstas el 13% eran obesas. En 2013 más de 42 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso.

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal y excesiva de grasa por encima del que correspondería por la edad, el peso y la altura del individuo. El Índice de Masa Corporal (IMC = peso (kg) / altura² (m)) es un método para cuantificarlos.

  • Un IMC igual o superior a 25 es indicador de sobrepeso.
  • Un IMC igual o superior a 30 es indicador de obesidad.
El exceso de peso se debe a la diferencia entre las calorías ingeridas y las gastadas.

La causa principal y fundamental del exceso de peso es el desequilibrio energético; es decir, entre las calorías ingeridas y las gastadas. En nuestra sociedad nos encontramos: por un lado, con un aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas, azúcares y también sal, pero pobres en vitaminas y minerales; y, por otro, con una disminución de la actividad física y los estilos de vida activos, como consecuencia de la vida urbana, la modernización de los transportes y los cambios laborales que conllevan actividades más sedentarias.

Tener un IMC elevación es factor de riesgo de padecer determinadas enfermedades como:

  • Enfermedades cardiovasculares: cardiopatía y enfermedad cerebrovascular
  • Diabetes tipo 2
  • Dislipemias (alteraciones cuantitativas y cualitativas del colesterol)
  • Hipertensión
  • Síndrome de la Apnea Obstructiva del Sueño (SAHOS)
  • Esteatosis hepática o hígado graso
  • Osteoartritis
  • Algunos cánceres: mama, colon, endometrio

La obesidad infantil se asocia a un mayor riesgo de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Además de este riesgo futuro, los niños obesos sufren dificultad respiratoria, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, marcadores de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos derivados.

Actualmente sabemos que la genética juega un papel importante, ya que se han relacionado más de 430 genes que participan en el metabolismo basal, en la distribución de la grasa o en la saciedad. Sin embargo, dado que la genética no se puede modificar, es en los factores ambientales -que sí son modificables- en los que podemos y hay que intervenir.

No existen fórmulas mágicas ni milagrosas para perder peso. Muchas dietas que circulan a nivel popular prometen perder peso de forma rápida y sin esfuerzo, pero la realidad es que cuando se abandonan -porque no se pueden seguir de por vida- se recupera más peso del que se había logrado reducir.

El principal objetivo de un tratamiento dietético para la obesidad es perder peso a expensas de la grasa acumulada, y no del agua y ni del glucógeno, como lo hacen las dietas “mágicas”. Por eso hay que ser consciente de que se necesita tiempo y un patrón alimentario bien planificado y personalizado, así como un estilo de vida activo y un incremento de la actividad física.

Son muy diversos los factores que afectan o pueden desencadenar el exceso de peso, así que es imprescindible hacer un seguimiento multidisciplinar:

  • Médico: que pueda identificar la causa del sobrepeso, valorar parámetros analíticos, así como el posible tratamiento farmacológico y / o quirúrgico, si es conveniente.
  • Dietético: para hacer una dieta personalizada, reduciendo las calorías, evitando carencias y ayudando a modificar los hábitos alimentarios erróneos mediante la Educación Dietética eficaz largo plazo.
  • Psicológico: para ayudar a controlar la ansiedad y analizar el comportamiento ante la comida.

En todos los casos, se debe recomendar tener un estilo de vida activo (subir escaleras, evitar el uso del coche, salir a caminar, etc.) y la realización de actividad física adaptada a las necesidades y características individuales.

La obesidad es una enfermedad que se puede tratar y se puede prevenir y, con ello, todas sus consecuencias. Saber combinar dieta y ejercicio es el mejor comienzo para vencerla.

Dra. Maria Dolores Santos Rey Dra. Maria Dolores Santos Rey Especialista en Endocrinología
Sra. Eva Martín Quesada Sra. Eva Martín Quesada Especialista en Nutrición y Dietética

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