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El doctor Luis Marqués, fotografiado en el exterior de los estudios de El Punt Avui Televisió

Alergología

Muchos niños se vuelven alérgicos a los alimentos por la piel

Edita: David Martinez Lleida 17/may/2017

Las escuelas deben tener una formación adecuada para saber cómo reaccionar en caso de alergia.

Las alergias no se acaban con el polen y los ácaros, sino que el abanico es mucho más amplio. Y así, productos tan esenciales para una correcta alimentación como la fruta y los huevos, para algunas personas -cada vez más- pueden ser una fuente importante de problemas. En algunos casos hay personas que mueren. Para hablar de la alergia a los alimentos, el programa Bentrobats, que se emite también por El Punt Avui Televisión, invitó el doctor Lluís Marqués, especialista en alergia e inmunología clínica.

Es lo mismo la alergia alimentaria que la intolerancia alimentaria?

No. Hay tres diferencias claras. La alergia es una reacción en la que participa el sistema inmunológico. En la intolerancia, los síntomas los encontraremos en el tubo digestivo: notaremos dolor de vientre o estará hinchado, y tendremos vómitos y diarrea. El alérgico no puede tolerar ni una mínima cantidad de alimento; en cambio, el intolerante sí puede consumir pequeñas cantidades. Y, finalmente, el intolerante nunca tendrá reacciones graves que pongan en peligro su vida, como sí puede ocurrir con determinadas alergias alimentarias.

En Cataluña, los alimentos que más alergias causan son el melocotón y las frutas con hueso como la ciruela, el albaricoque y la cereza

¿Cómo puedo saber si tengo una alergia alimentaria?

No todo es blanco o negro. Pero la manifestación más típica, pocos minutos después de ingerir el alimento, es el picor en las palmas, las plantas de los pies, en la nuca y en los genitales, seguida de picor por todo el cuerpo, con rojeces y la aparición de habas y habones. A menudo aparece enrojecimiento alrededor de la boca y los labios se hinchan.

¿Cuáles son los alimentos que, entre los adultos, causan alergia más a menudo?

En Cataluña, el melocotón y las frutas con hueso como la ciruela, el albaricoque, la cereza, la nectarina… Luego está la fruta seca de cáscara, como por ejemplo la nuez, la avellana, la almendra, y algunos alimentos que llamamos frutos secos pero no lo son, como el cacahuete, la semilla de girasol, etcétera. Finalmente, está la del marisco, una alergia que sabe muy mal diagnosticar, je, je!

¿Y entre los niños?

La leche, el huevo y el pescado, sobre todo. Entre los dos años y la adolescencia también entran las frutas y los frutos secos.

¿A qué porcentaje de la población afectan estas alergias?

Si se hace una encuesta a la población, el 15% declara que las sufre. Pero si se hace un estudio diagnóstico, el porcentaje cae al 3% entre los adultos y al 8% entre los niños.

¿Este es un fenómeno que va al alza, a la baja …?

Las alergias alimentarias son unas de las que más aumentan en los últimos años en todo el mundo, sobre todo en el mundo occidentalizado, tanto entre niños como entre adultos.

¿Por qué?

Según los estudios diagnósticos, el 3% de los adultos son alérgicos a algún alimento

Por varios motivos. Los hay históricos: haber hecho una determinada pauta cronolò- gica en la introducción de los alimentos entre los niños puede haber perjudicado. Pero probablemente también ha influido la producción industrial de alimentos, con el uso de productos químicos como insecticidas, fungicidas, herbicidas y pesticidas, que modifican la planta y hacen que algunas de sus sustancias se transformen en otros que facilitan la aparición de alergias. Y también parece que hay elementos contaminantes que afectan al tubo digestivo. Por ejemplo, hace poco se ha descubierto que muchos niños se vuelven alérgicos a los alimentos a través de la piel.

¿De la piel?

En Japón han detectado que el uso de cremas con germen de trigo, con componentes de cereal, facilita que los niños y los adultos se vuelvan alérgicos a los cereales. En Europa se ha visto los mismo a raíz del contacto cutáneo con el cacahuete y con productos que llevan. Además, como que ha aumentado la alergia al polen, esto hace que haya más alergias a los productos vegetales.

¿Diversificar la alimentación de los bebés demasiado temprano predispone a la alergia?

Hasta ahora se creía que sí. Pero hay estudios que apuntan todo lo contrario: introducir alimentos más bien, probablemente tiene un efecto protector frente a la alergia, para que el niño, durante los primeros meses de su vida, tiene unos periodos de tolerancia en el que el sistema inmunológico aprende que lo que se come no es nocivo y que no debe rechazarlo ni hacer ninguna reacción. Si introduces alimentos fuera de este periodo de tolerancia es más probable que ese niño tenga problemas de alergia.

Una sorpresa!

Sí. Sobre esto hay estudios que han causado conmoción en la comunidad científica, en la que se discutía si la introducción retrasada de algunos alimentos como el maní facilitaba que los niños desarrollaran alergia antes, o si más bien les protegía. El estudio es claro. Los niños que tienen contacto con el maní alrededor de los cuatro meses de vida hacen menos alergia al cacahuete que los niños que, por protección, tienen contacto a partir de los ocho meses o del año. Algún país, tales como Australia, han modificado la introducción de alimentos sólidos a los niños por este motivo.

También ha hablado del polen y la fruta. ¿Si soy alérgico al polen, es mejor que no coma fruta?

No se puede decir. La mitad de los que son alérgicos al polen no lo son a la fruta. En todo caso, pueden pelarla, porque el alérgeno está, sobre todo, en algún elemento de la piel.

¿Me puedo volver alérgico con el tiempo?

Normalmente es así como ocurre. Esto es como jugar a la lotería. Si no compras números, no te puede tocar. Si compras números quizás tampoco te tocará nunca, pero algún día puede salir tu número. Esta es una simplificación, pero siempre hay un primer momento. Lo que desconocemos es por qué, en un caso concreto, una persona que comía nueces sin problemas empieza a tener a partir de un momento determinado.

¿La alergia al trigo y la enfermedad celíaca tienen algo que ver?

No. Son problemas diferentes. La enfermedad celíaca da manifestaciones digestivas y tiene un componente autoinmune. La alergia al trigo se puede manifestar en el aparato respiratorio en forma de asma y rinitis. Y luego hay un subgrupo curioso, el de las personas a las que no les pasa nada si comen trigo pero que reaccionan si después de comer hacen ejercicio físico.

¿Se puede hacer prevención?

Las pruebas de que disponemos hoy en día no sirven para prevenir. Uno puede saber en un momento determinado si es alérgico o no a un alimento, pero no si lo será dentro de cuatro años. El sistema cambia. Está en constante renovación y muy influido por factores externos e internos.

¿Pero hay algún factor indicativo?

Hay gente que tiene una predisposición porque tiene antecedentes familiares, sobre todo entre los niños: padre o madre con asma o con una alergia alimentaria bien diagnosticada… Si entre el segundo y cuarto mes de vida tiene eczemas en la piel, tiene un riesgo mayor de desarrollar alergias.

¿Hay alguna clase de tratamiento?

El principal es evitar el alimento que causa la alergia. Pero ahora están saliendo tratamientos, sobre todo entre los niños, de desensibilización. Esto se hace sobre todo con las alergias a la leche y el huevo, pero también con otros alimentos.

¿En qué consiste?

Los niños que tienen contacto con el maní alrededor de los cuatro meses de vida hacen menos alergia a este producto

En administrar dosis repetidas del alimento para que el cuerpo se acostumbre. Es una técnica compleja, que tiene riesgos de reacción, que puede tardar meses en hacer efecto, pero que en un porcentaje considerable de niños y adultos permite introducir ese alimento en la dieta, o por lo menos evitar que tengan reacciones graves cuando entran en contacto con él de manera accidental. Es un tratamiento que está en fase evolutiva y que es la gran esperanza para dentro de unos pocos años. Yo creo que veremos un cambio grande. Y no tanto para que se pueda consumir el producto o no, sino para evitar incidentes. Hay alimentos que están en todas partes, que son difíciles de evitar.

¿Qué hay que hacer en las escuelas que tienen niños alérgicos a los alimentos y no se hace?

Los incidentes con alimentos pueden ser graves y conllevan una situación de estrés muy grande, tanto para el niño y sus padres como para la escuela. A veces, recibimos llamadas de escuelas que nos piden formación. Esto antes no existía. Hay escuelas que se implican mucho, porque no es una circunstancia extraordinaria, sino que cada vez es más común. Las escuelas deben tener una formación adecuada para saber cómo reaccionar cuando un niño, accidentalmente, toca algún alimento al que es alérgico.

Fuente: El Punt Avui Presència – 07/05/2017

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