Endocrinología

El colesterol, un enemigo muy silencioso

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Uno de cada dos adultos en nuestro país tiene el colesterol por encima de los niveles totales recomendados.

La hipercolesterolemia no presenta síntomas ni signos físicos, así que su diagnóstico sólo puede hacerse mediante un análisis de sangre que determine los niveles de colesterol y también de los triglicéridos.

¿Qué es el colesterol?

Hoy en día, y gracias a la información que existe, a nivel poblacional se sabe de la importancia del colesterol para la salud. Pero uno de los problemas que genera el fácil acceso a tanta información es que todo el mundo opina, y no siempre con criterio.

El colesterol es una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano necesaria para el normal funcionamiento del organismo. La mayor parte del colesterol se produce en el hígado y una pequeña parte (20%) se obtiene a través de algunos alimentos.

En cuanto al colesterol podemos diferenciar:

  • “Colesterol malo”: el colesterol LDL que se deposita en la pared de las arterias y forma las placas de ateroma.
  • “Colesterol bueno”: el colesterol HDL que transporta el exceso de colesterol de nuevo al hígado para que sea reutilizado.

Por tanto, uno de los riesgos del aumento del “colesterol malo” es que se deposite en la pared de la arteria (aterosclerosis) produciendo un estrechamiento progresivo de las mismas con diferentes consecuencias para la salud como: infarto de corazón, infarto cerebral, enfermedad arterial periférica (por ejemplo, en las extremidades inferiores), etc.

La hipercolesterolemia no presenta síntomas ni signos físicos, así que su diagnóstico sólo puede hacerse mediante un análisis de sangre que determine los niveles de colesterol y también de los triglicéridos. Actualmente, uno de cada dos adultos en España lo tiene por encima de los niveles totales recomendados.

¿Cuándo decimos que el colesterol es alto?

Existen unos valores que se consideran “normales” y que suelen ser:

  • Colesterol total, menor de 220mg/dl
  • LDL colesterol, menor de 160mg/dl
  • HDL colesterol, a partir de 40mg/dl
  • Triglicéridos, menor de 200mg/dl

Pero estos niveles no siempre son los “deseables” y recomendables para una persona en concreto. Es decir, los niveles deseables para el colesterol dependen de la persona y del riesgo cardiovascular que tenga, y por tanto, no es comparable entre una persona y otra. Dependerá de la edad, antecedentes familiares, tabaquismo, presencia de hipertensión arterial, diabetes mellitus, tipo de hipercolesterolemia… Como resultado de los diferentes estudios científicos realizados en los últimos años, las personas con riesgo cardiovascular alto, es decir, aquellas con una probabilidad de más de un 20% de sufrir un evento cardiovascular en un período de 10 años (por ejemplo, pacientes diabéticos) la recomendación actual es mantener un nivel de colesterol LDL menor a 100 mg/dL. Incluso en los pacientes que se catalogan de muy alto riesgo se recomienda un colesterol LDL igual o menor a 70 mg/dL.

¿Por qué se produce la elevación del colesterol?

Las elevaciones del colesterol pueden ser primarias o secundarias. Las dislipemias secundarias son las causadas por factores externos como puede ser obesidad, tomar mucha grasa saturada o alcohol, algunos fármacos… Pero las alteraciones del colesterol no siempre se deben a factores externos o al menos, en muchos casos, tienen un componente genético. Son las dislipemias primarias. Muchos pacientes me preguntan “pero ¿por qué tengo alto el colesterol? Si yo como bien, me cuido, no tengo problemas de peso…”. Pues porque muchas de las alteraciones del colesterol son genéticas. Dentro de las alteraciones genéticas las hay con mayor o menor riesgo cardiovascular, por eso es importante intentar conocer cuál tiene el paciente.

Pero sea o no genética la dieta es fundamental para disminuir los valores de colesterol. La ingesta de grasas saturadas es el factor dietético más directamente relacionado con la elevación de las concentraciones de colesterol total y de colesterol LDL. Por el contrario, el consumo preferente de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados tiene una influencia positiva sobre el perfil lipídico, así como una dieta con el consumo adecuado de fibra.

Así, deberíamos:

  • Controlar el consumo de grasa animal: reducir la ingesta de carnes con más grasa (cordero, vísceras, embutidos, costillas de cerdo…), retirar la grasa visible de la carne y la piel del pollo y los lácteos tendrían que ser desnatados.
  • Evitar productos de pastelería y repostería (pasteles, pan de molde, galletas, helados cremosos…).
  • Evitar los platos precocinados y los aperitivos, snacks, fritos y rebozados.
  • Utilizar aceite de oliva para cocinar y aliñar. Evitar mantequilla y margarina.
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra: verduras (en crudo y cocidas), fruta fresca entera (3/día), cereales integrales, legumbres (3/semana).
  • Tomar frutos secos (limitar en caso de obesidad o sobrepeso).
  • Consumir pescado azul (sardinas, salmón, atún…) de dos a tres veces por semana.

En cuanto al ejercicio físico, es importante saber que haciendo un programa de ejercicio aeróbico (caminar, carrera suave, ciclismo, natación…) de intensidad moderada (65-70 por ciento de frecuencia cardiaca máxima) y desarrollado de manera regular (tres a cinco sesiones por semana), aumenta el HDL (colesterol bueno), se reducen el LDL (colesterol malo) y los niveles de triglicéridos.

Una vez diagnosticada la alteración del colesterol y el riesgo del paciente, el médico decidirá si con dieta y ejercicio puede ser suficiente o si es necesario el tratamiento farmacológico y cuál. La elección de los fármacos depende de qué tipo de colesterol tenga alterado el paciente (colesterol LDL, triglicéridos o ambos) y de la cantidad a disminuir.

Para concluir, insistir en que: los niveles deseables de colesterol son individuales para cada persona; dependen del tipo de alteración del colesterol que tenga y de otros factores de riesgo cardiovascular; y que es importante conseguir los niveles marcados para disminuir riesgos en la salud.

Dra. Maria Dolores Santos ReyDra. Maria Dolores Santos Rey Endocrinóloga



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